Un entendimiento SUPERlativo
- lucianovidili
- 13 dic 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 20 feb 2020
Un día vagueando por la calle me encontré con John Lennon (chhaannn.. ¡ya se había muerto cuando vos naciste Heráclito! Bueno.. supongamos que era John Lennon). Él estaba sentado en la vereda, vestido de una manera simple, descansando luego de arreglar su auto. Yo me acerqué y de repente salió de la nada su perro, Simón. Era un Golden Retriever, muy parecido a mí, pero de pelo largo. Enseguida pegamos buena onda y nos pusimos a charlar.
Él me contó sobre algo que le había contado su papá, que a su vez, le había contado el papá y que a su vez... bueno... así sucesivamente durante unas 10 generaciones. En fin, lo que me contó era lo siguiente: Si viene un vagabundo a pedirte plata todos los días, vos ¿tenés que darle siempre? La respuesta, me dijo, es no. Siempre no, nunca tampoco. A veces sí, y a veces no.
¿Entonces cuándo? Y... cuando tenés ganas, cuando tenés plata encima, cuando tenés tiempo y no perdés el colectivo al frenar a darle (por ejemplo), cuando estás de acuerdo con que con eso lo estás ayudando, etc. etc. (cada cual tendrá sus razones).
¿Y cuándo no? Y... cuando considerás que con darle dinero no lo estás ayudando, cuando no tenés ganas, cuando no tenés plata encima, cuando no tenés tiempo para frenar, cuando no se te antoja, etc. etc. (cada cual tendrá sus razones).
Con lo cual, finalmente le pregunté: Entonces, ¿cómo hago para decidir? ¿Es momento a momento? ¿No hay una regla o un método infalible para tomar decisiones? A lo que con mucha tranquilidad y sobrada paciencia me respondió:
"A la hora de decidir, piensa siempre en parámetros, en puntos de vista. No decidas siempre por las mismas razones, ni de la misma manera".
¿Y eso qué significa me pregunté? ¡Y qué sé yo! Naaa.. 😁😁. Para mí, lo que Simón me quiso decir, que tal vez era lo que le quiso decir el papá, que tal vez era lo que le quiso decir su papá, y así sucesivamente durante 10 generaciones de teléfonos descompuestos, es que, posiblemente, la vida se trate, a veces de un juego, y otras veces de un trabajo; que a veces hay que hacer lo "correcto", y otras veces hay que divertirse aunque no sea hacer lo "correcto"; que a veces hay que pensar en el otro, y otras veces hay que pensar en uno mismo; que a veces hay que seguir el corazón y otras veces hay que seguir a la mente; que a veces hay que dejarse llevar por la intuición y otras veces hay que dejarse llevar por el razonamiento; que a veces hay que ser prácticos y otras veces hay que ser dogmáticos; que a veces hay que construir y otras veces hay que destruir (para luego poder construir "encima", por ejemplo)... y así sucesivamente, la lista es INTERMINABLE.
Con lo cual arribamos a la pregunta del millón de dólares: ¿Existe el error? Y... sí y no. Si el error te sirve para aprender... ¿realmente fue un "error" o fue un acierto? Porque si no lo hubieses cometido, no habrías aprendido eso que aprendiste. Pero, si no aprendiste nada de ese error, podríamos decir que efectivamente fue un error (sin comillas 😀).
A pesar de esto, hay que tener en cuenta que siempre dependerá del punto de vista que estemos adoptando, tal cual se explica en "Todo lo que sucede es para bien".
Por esto último, en este mismo instante voy a cometer un "error" y le voy a lastrar el dedo a Mati, el primo de Chano. Ñam! Ñam!

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